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Las blancas superan al Paris FC en una noche marcada por la temprana expulsión de Greboval y el protagonismo de Athenea del Castillo. El premio es mayúsculo: espera el FC Barcelona en cuartos.

El camino a la gloria europea suele exigir épica, pero anoche el Real Madrid prefirió la solvencia. En el partido de vuelta de los octavos de final de la Women’s Champions League, el conjunto dirigido por Pau Quesada selló su billete a la siguiente ronda con un 2-0 que se quedó corto para lo visto sobre el césped. Con 1.558 almas empujando en la grada, el Madrid dominó, gustó y, sobre todo, cumplió el objetivo.

El partido nació con un ritmo frenético. Apenas se habían cumplido dos minutos cuando Linda Caicedo ya avisaba con un latigazo desde la frontal que Chavas logró detener. Sin embargo, el momento que cambió el destino del encuentro llegó en el minuto 4: Naomie Feller encaraba la portería como un puñal y la central gala Greboval, siendo la última defensora, no tuvo más remedio que derribarla. Roja directa.

El Paris FC se vio obligado a escalar el Everest sin oxígeno durante 86 minutos. Las blancas, conscientes de su superioridad numérica, se adueñaron del balón. Linda Caicedo, hiperactiva, regaló un caramelo en el minuto 12 a Feller, pero Chavas sacó una mano prodigiosa para mantener el empate.

Pese al monólogo local, el Paris FC demostró que sigue teniendo colmillo. En el 19’, Picard obligó a Misa Rodríguez a volar para desviar un potente disparo a córner. Fue el único susto de una primera parte en la que el Madrid perdonó la vida a las francesas; incluso desde los once metros, cuando en el 35’ la propia Picard cometió penalti por mano. Chavas, imperial, detuvo la pena máxima para mandar el partido al descanso con un 0-0 que sabía a poco para las locales.

Tras el intermedio, Pau Quesada movió piezas dando entrada a Toletti por Weir para refrescar la medular. Pero la llave del partido la tenía Athenea del Castillo. La internacional española se echó el equipo a la espalda y empezó a castigar el flanco derecho.

El muro parisino se derrumbó finalmente en el minuto 53. Athenea puso un centro medido al corazón del área y Naomie Feller, con un salto imponente, conectó un remate con el interior para batir a Chavas. Justicia en el marcador y delirio en Valdebebas.

Con el 1-0, el Real Madrid jugó a placer. El dominio se tradujo en el segundo tanto en el minuto 67: de nuevo Athenea encaró y puso un centro envenenado que impactó en la defensora Dongala, quien terminó introduciendo el balón en su propia portería.

Los minutos finales sirvieron para que el Madrid gestionara los esfuerzos y celebrara una clasificación histórica. Las estadísticas reflejan una superioridad total, nacida de la madurez táctica y la capacidad de aprovechar la superioridad numérica desde el inicio.

Sin embargo, tras el pitido final, el vestuario blanco ya tiene un nombre en la cabeza: el FC Barcelona. El sorteo (o el cuadro) ha querido que los dos gigantes del fútbol español se vean las caras en los cuartos de final. Una eliminatoria que paralizará el país y que medirá el techo de este Real Madrid en Europa.

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