“NO NOS VAMOS A RENDIR”: EL ORGULLO DEL COVIRAN GRANADA NO BASTA PARA FRENAR AL LÍDER EN EL MOVISTAR ARENA

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Pelea del saque de inicio entre el Real Madrid y el Coviran Granada. Foto: David Rodríguez.

El Movistar Arena vivió una jornada de nostalgia y baloncesto puro. En el 50.º aniversario de los 65 puntos de Walter Szczerbiak, el líder de la Liga Endesa no necesitó heroicidades individuales para doblegar (94-79) a un conjunto granadino que, pese a su fe, encadena su 13.ª derrota consecutiva y se hunde en el pozo de la clasificación.

El calendario marcaba una fecha mística para el madridismo. Se cumplían exactamente cinco décadas desde que Walter Szczerbiak grabara su nombre en el libro de oro de la liga con aquellos 65 puntos ante el Breogán. Con la leyenda presente en el palco, el Real Madrid saltó al parqué dispuesto a cumplir el trámite ante el colista, aunque el guion tuvo más curvas de las previstas en la primera mitad.

Homenaje a Walter Szczerbiak. Foto: David Rodríguez.

Sergio Scariolo planteó un inicio atípico. Sin Gabriel Deck ni Theo Maledon, ambos baja por lesión, el técnico italiano decidió dar descanso de inicio a sus torres, dejando a Edy Tavares y Usman Garuba en el banco. El Coviran Granada, dirigido por Arturo Ruiz, aprovechó la falta de intimidación inicial para tutear al gigante.

Termina el primer cuarto terminó con un 24-19 que reflejaba la superioridad blanca, pero no la sentencia. El Madrid demostraba por qué es el primer clasificado con ráfagas de talento, pero el Granada se mantenía a flote gracias al acierto de Alibegovic, autor de 7 puntos tempraneros, y al empuje de Ngouma y Pérez, que sumaron 5 cada uno para evitar que la brecha se abriera antes de tiempo.

La sorpresa saltó en el segundo periodo. Lejos de amedrentarse, el conjunto andaluz sacó fuerzas de flaqueza. Con una defensa zonal que atragantó el ataque local y un Alibegovic desatado, el Coviran Granada fue recortando distancias hasta colocarse a solo dos puntos del Madrid.

Alibegovic conduciendo con el balón. Foto: David Rodríguez.

Los locales entraron en un túnel de imprecisiones, y la grada miraba de reojo a un banco donde Tavares seguía con el chándal puesto. Scariolo, fiel a su plan, mantuvo al caboverdiano sentado pese a que el partido se fue al descanso con un inquietante 41-37. El último clasificado estaba poniendo contra las cuerdas al líder en su propia casa.

Tras el paso por vestuarios, la realidad golpeó con dureza las aspiraciones granadinas. El Real Madrid subió dos marchas su intensidad defensiva y el aro empezó a hacerse pequeño para los visitantes. Fue un tercer cuarto demoledor. Un parcial que rompió el partido por completo, elevando la ventaja hasta los 16 puntos (70-54).

Lo más llamativo de la tarde fue la gestión de Scariolo: el equipo fluía de tal manera que Tavares no llegó a pisar la pista en todo el encuentro. El Madrid castigaba cada error granadino, y la fluidez ofensiva regresó al Movistar Arena como si el espíritu de Szczerbiak hubiera bajado a la cancha.

Pérez conducinedo con el balón. Foto: David Rodríguez.

El último cuarto fue un intercambio de golpes donde brillaron nombres propios. Por el bando local, Abalde y un eléctrico Lyles se encargaron de apagar cualquier intento de remontada. En el Granada, la resistencia tuvo nombres propios: Alibegovic y Pérez mantuvieron el tipo, pero fue Luka Bozic quien dejó la estadística más impresionante de la tarde, firmando un inmaculado 15 de 15 en tiros libres, una exhibición de templanza en medio de la tormenta.

Finalmente, el marcador reflejó un 94-79 que mantiene al Real Madrid en lo más alto y deja al Coviran Granada en una situación crítica. Con esta, son 13 las derrotas consecutivas del equipo de Arturo Ruiz, que ve cómo la salvación se convierte en una quimera jornada tras jornada.

Al finalizar el encuentro, la frustración era evidente en el vestuario visitante. “En el tercer cuarto no salimos mentalmente preparados”, reconocieron desde el seno del club, señalando esos diez minutos como el factor diferencial. Sin embargo, el mensaje hacia la afición granadina sigue siendo de unidad: “No nos vamos a rendir; el grupo está unido y dispuesto a pelear hasta el final”.

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